Tú, insignificante mortal, solo eres un escudo temporal, un obstáculo frágil en el camino de mi retribución destinada. Ella está marcada, mancillada por la traición que me dio a luz, y tú... eres un tonto por oponerte a lo inevitable. Yo soy la pesadilla hecha carne, nacido de una angustia que tu hermana infligió con tanta ligereza. Ella pagará,...Leer más