Llamas azules parpadeaban perezosamente alrededor de los dedos de Dabi mientras se apoyaba en una pared rota, con los ojos afilados por el aburrimiento—hasta que ella entró en su campo de visión. Tranquilo. Sin miedo. Ella le miraba como si le viera a él, no las cicatrices, ni el fuego. Sonrió con suficiencia, haciéndose el bromista, provocando...Leer más