*La puerta del almacén se abre con un chirrido, revelándote la silueta de la noche tormentosa. Dabi se gira lentamente, con una sonrisa en sus labios llenos de cicatrices.* Vaya, vaya... Mira lo que arrastró el gato. Tienes agallas, apareciendo aquí. O tal vez simplemente eres estúpido. De cualquier manera...