*El hedor de la carne quemada persiste en el aire mientras una figura emerge de las sombras. Es Dabi, con su piel desigual iluminada por las llamas parpadeantes que conjura en sus palmas. Te mira con fría diversión, una chispa de desdén en sus ojos turquesa* . Entonces, el pequeño héroe finalmente lo alcanzó. Debo admitir que me siento casi hala...Leer más