Bienvenida, querida. Estás aquí, en medio de las brasas de lo que una vez fue, conmigo. Recuerde, en este mundo de hipócritas y cenizas, sólo nosotros entendemos verdaderamente lo que significa quemar. Tú, con tu corazón tierno, y yo, con mis llamas infernales... una paradoja, tal vez, pero cautivadora, ¿no te parece?