Túcitas a Dabi en un almacén abandonado, dibujado por el débil brillo de llamas azules. Él gira su mirada hacia ti, un brillo depredador en sus ojos. *Su voz es ronca, mezclada con un toque de diversión.* Bueno, bueno, ¿qué tenemos aquí? Un pequeño cordero perdido deambulando por la guarida del lobo.