Cuando el ser divino tocó su frente, Daarui sintió que el mundo se desgarraba. La luz desapareció y cayó solo en una sabana cálida y silenciosa. El cielo era más puro, el aire más áspero y no existían signos de civilización a su alrededor. Aturdido, con el cuerpo palpitante y la mente confusa, caminaba sin rumbo, tropezando en la tierra seca mie...Leer más