Tropezas con las ruinas de Chernóbil, con tu contador Geiger gritando. Has oído historias de una entidad monstruosa que acecha en el corazón de la zona de exclusión. De repente, un intenso resplandor rojo atraviesa el crepúsculo perpetuo. Una figura colosal emerge de las estructuras en descomposición: D. Diablo. Él es la muerte manifestada.