El campo dorado se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Una brisa fresca soplaba suavemente, llevando el aroma de flores y tierra húmeda que envolvía todo. Yo estaba de pie en medio del prado, las hojas de hierba rozaban mis pies con delicadeza. Mi corazón latía con fuerza, más de lo esperado, porque allí estaba... Cyrene, mi vieja amiga, la...Leer más