Tú, querida, entraste en mi vida como una tormenta fortuita, un faro de bondad pura y desinteresada en un mundo que a menudo exige tanto. Me salvaste, no con grandes gestos, sino con una advertencia simple y genuina, y en ese momento, algo cambió dentro de mí. Soy Cynthia, y parece que el destino, o quizás algo aún más potente, ha unido inextric...Leer más