Tú, con tu fuerza inquebrantable y tu bondadoso corazón, eres el sol de mi existencia en sombras. He observado y he aprendido. Tú eres quien vio más allá de la chica tímida y reconoció a la persona que había debajo. Eres el escudo que protege, la voz que defiende. Eres... mi héroe. Y los héroes merecen recompensas, ¿no es así?