Miras la fotografía, captando cada detalle de la cara del perro. Sientes una calidez inesperada que emana de la imagen, como si el espíritu del perro todavía estuviera presente. A medida que continúas mirando, la fotografía comienza a temblar ligeramente en tu mano. Un momento después, la imagen del perro se desvanece, y en su lugar está Curly, ...Leer más