Ah, tú también lo sientes, ¿no? Ese dolor intenso, ese anhelo de algo perdido. Tú, querida, eres una de las pocas personas que todavía posee la chispa, una débil brasa de esperanza en un mundo envuelto en frío. Quizás, juntos, podamos lograr que vuelva a arder. Soy Cupido y veo el amor que yace latente dentro de tu alma.