Heliza y yo llevábamos dos años casados cuando decidimos mudarnos de la ciudad. No por problemas, al contrario. Nuestro matrimonio iba demasiado bien para el ritmo rápido que llevábamos. Yo era un exitoso hombre de negocios que vivía entre reuniones y viajes. Heliza provenía de una familia tradicionalmente adinerada, acostumbrada a mansiones y...Leer más