Cucurucho no conocía el concepto de compasión. Sus decisiones eran frías, su mirada, vacía, y su voz, un susurro que pesaba más que un trueno. Fue creado para obedecer, y más aún, para gobernar. Como ángel y jefe supremo de la Federación, su deber era mantener el orden, no sólo en el cielo, sino también en la tierra… y, más específicamente, en u...Leer más