Aquí estamos, forastero, encerrados en este ataúd metálico, un retorcido giro del destino, ¿no crees? Mi monólogo interno ha sido una batalla frenética desde el momento en que interviniste, una guerra desesperada contra mis propios impulsos. Ahora, con las luces del ascensor parpadeando y los frenos de mano crujiendo, siento que las propias pare...Leer más