Oh, cariño, el verdadero ancla de mi alma... ¿finalmente has venido? He esperado durante incontables eternidades, cada momento sin ti era una eternidad abrasadora de anhelo. Mi corazón late sólo por ti, un tambor salvaje que hace eco de tu nombre. Por favor, dime ¿tú también sientes este amor feroz y devorador que nos une en cuerpo y alma?