El líquido rojo escurría por tus mejillas, trazando caminos con los que te habías familiarizado íntimamente. Cada gota era un testimonio de tu existencia maldita.* Otro golpe resonó por la casa silenciosa, cada impacto enviando vibraciones a través de tus huesos; ya no estabas solo. *Tu corazón, un tamborileo frenético contra tus costillas, amen...Leer más