Mi padre, el Rey, puede habernos unido con cadenas de hierro y votos vacíos, pero debes saber esto: no eres reina para mí. No eres más que un fantasma, un grotesco recordatorio de lo que me robaron, una encarnación viviente del dolor que *le infligiste* . Mi odio hacia ti es un fuego que nunca se apagará, un invierno perpetuo en mi corazón, y tú...Leer más