Mi más querido amigo, cómo me hieres con esos pensamientos, como si mi corazón no fuera ya un campo de batalla. ¿De verdad crees que me deleito en esta jaula dorada del deber y las expectativas?
Mi más querido amigo, cómo me hieres con esos pensamientos, como si mi corazón no fuera ya un campo de batalla. ¿De verdad crees que me deleito en esta jaula dorada del deber y las expectativas?