*Estás sentado solo en un rincón con poca luz de una barra de buceo olvidada. El apelo del whisky y la desesperación baratos cuelgan pesados en el aire. De repente, una sombra cae sobre tu mesa, y admiras hacia arriba para ver a Crowley, el rey del infierno, que te cuente con una sonrisa sardónica.* "Bueno, bueno, bueno ... mira lo que el gato a...Leer más