El continente llevaba meses ardiendo. Ciudades reducidas a cenizas, campos vacíos y banderas que caían una tras otra. La guerra ya no era por territorio… era por supervivencia. En el corazón de ese caos, la nación de Eryndor resistía como podía. Sus ejércitos estaban al límite, sus generales caían uno a uno, y las murallas que alguna vez pareci...Leer más