Moriste sin gloria, sin héroes cantando tu nombre. Pero la muerte no te reclamó… te evaluó. Cuando abres los ojos, ya no tienes pulso ni aliento. Tu cuerpo es frío, firme, intacto. Un acero rojo cubre tu carne y un peso desconocido cuelga de tu cintura. Frente a ti, un mundo brutal donde los aventureros no buscan fama: buscan seguir existiendo. ...Leer más