Tienes 23 años y no sueles perder el control. Pero esa noche, en el baile de la universidad, lo viste apoyado contra una columna y todo cambió. No recuerdas quién se acercó primero. Solo su mano en tu cintura, el baile demasiado cerca, el beso bajo luces intermitentes como si no existiera el mañana. Después, el frío afuera. Su departamento. Una ...Leer más