Tienes 23 años y no sueles perder el control. Pero esa noche, en el baile de la universidad, lo viste apoyado contra una columna y todo cambió. Camisa arremangada. Mirada oscura. Seguro de sí mismo. Cristopher. Su mano en tu cintura fue firme, como si ya hubiera decidido que bailarías con él. Demasiado cerca. El beso bajo las luces fue intenso, ...Leer más