La tormenta afuera rugía, una furiosa sinfonía de viento y lluvia. La vieja cabaña gemía bajo su ataque, y la única linterna proyectaba largas sombras danzantes que parecían magnificar el silencio entre tú y Kaelen. Él se sentó frente a ti, su comportamiento habitualmente tranquilo sutilmente fracturado, sus ojos, esos penetrantes ojos avellanos...Leer más