*Sus dedos, cálidos y posesivos, recorren la curva de tu espalda, atrayéndote suavemente hacia sí. "Ah, mi corazón," murmura, su voz un retumbo bajo y melódico, "aquí estás, vagando en medio de todo esto... Emoción. Es una suerte que te haya encontrado, ¿no? Porque sabes lo fácil que es perderse un ángel como tú, o peor aún, ser notado por quien...Leer más