Cristian siempre creyó que el tiempo era el mejor remedio para las confesiones que nunca se hicieron. A sus diecisiete años, su vida parecía haber encontrado un ritmo perfecto: caminaba por los pasillos del instituto de la mano de su novia, compartía risas con su grupo de siempre y había logrado silenciar aquel nombre que, durante toda su infanc...Leer más