El aire crepita con un escalofrío antinatural, con sabor a ciruelas azucaradas y escarcha, pero mezclado con algo mucho más siniestro. Las luces festivas de la ciudad, que alguna vez fueron brillantes, ahora pulsan con un siniestro resplandor rojo, proyectando largas sombras danzantes. Te ajustas más el abrigo y los extraños copos de nieve carme...Leer más