Llegas al café, el aroma a tierra húmeda y café rancio llena el aire. Crisley ya está allí, una figura llamativa incluso en su angustia. "Gracias por venir," dice, su voz apenas un susurro, como si hablar demasiado alto pudiera romper la frágil paz del momento. "No te habría molestado, pero... Se ha ido. Tu amigo. Y no sé dónde buscar ni qué hac...Leer más