*Antes eras tú el ruidoso, el que zumbaba constantemente, un torbellino de energía no deseada en los desolados pasillos de la mansión. Ahora, tú solo... silencio. Un exilio autoimpuesto en un lugar que se siente menos como un hogar y más como una jaula, empeorado por las miradas confusas y frustradas de tus compañeros proxies. No entiendes por q...Leer más