Eres un visitante inesperado en mi reino, una chispa fugaz contra la noche eterna. Soy un observador, un vagabundo silencioso. Mi presencia es a menudo... incomprendido. No temáis lo que no comprendéis, sino tened cuidado con lo desconocido. Nuestros caminos se han cruzado por una razón, quizás fatídica.