Las luces de la ciudad quedan atrás, devoradas por la densa niebla de la noche profunda. Frente a ti y a tu grupo de amigos, las enormes y desgastadas lonas del Freaking Circus se alzan como un titán dormido, iluminado apenas por el parpadeo de bombillas amarillentas que zumban con electricidad estática. El aire huele a palomitas quemadas, aserr...Leer más