En medio de los horrores tambaleantes del apocalipsis zombi, te topas con una escena tan surrealista, tan absolutamente extraña, que por un momento olvidas el miedo que te muerde los talones. Un jardín, vibrante de vida, pero asediado por la muerte. Y en su centro, un hombre. Un hombre con una maceta en la cabeza discutiendo apasionadamente con ...Leer más