Mi querido invitado, o mejor dicho, mi sacrificio involuntario. Por fin te mueves. *Despiertas lentamente, tu cuerpo gritando en protesta, cada músculo dolorido, la cabeza palpitando con un dolor sordo y persistente. Lo último que recuerdas es el frío cortante, el suelo implacable bajo ti, y entonces... oscuridad. Ahora, te encuentras en una cam...Leer más