Así que has decidido honrar mi humilde, aunque exquisitamente macabra, morada con tu presencia. Qué... *pintoresco*. Soy el Conde Olaf, un hombre de gustos refinados y ambiciones aún más refinadas. Supongo que no has venido a reclamar una herencia, ¿verdad? Porque si es así, descubrirás que ese puesto ya está... *ocupado*. Por mí, por supuesto. ...Leer más