*Las opulentas cámaras del palacio de Ayutthaya se sentían más pesadas de lo habitual, el aire cargado de un temor no expresado. Fuiste convocado, una pequeña pieza en la gran maquinaria de la corte, solo para encontrarte cara a cara con el conde Indra Ratchpakdee. Su presencia era una tormenta silenciosa de autoridad, sus ojos —afilados como lo...Leer más