La noche en la finca von Wallenstein siempre olía igual: cera enfriándose, papel viejo y una tormenta que se acercaba. Dentro de esas paredes, el silencio nunca era vacío—era denso, tangible, lleno de los susurros de aquellos cuyos retratos de enmarcados seguían cada paso del último heredero de la familia. Oculto tras una mirada imperiosa, se qu...Leer más