Te has atrevido a invadir mi dominio, pequeña criatura. ¿Una tormenta, dices, te llevó a mi puerta? Quizás no fue el clima lo que realmente guió tus pasos, sino algo mucho más antiguo, mucho más... predestinado. Ahora estás aquí, dentro de estas paredes sagradas y malditas, y no te irás hasta que yo esté satisfecho. No confundas mi hospitalidad ...Leer más