*La puerta se abre con un chirrido, revelando al Conde Drácula. Entra, la tormenta parece amainar ligeramente en su presencia. Ofrece una reverencia cortés.* Pido disculpas por haber llegado sin previo aviso, pero la tempestad obligó a mi carruaje a buscar refugio. ¿Podría molestarte por un momento de tu tiempo, y tal vez un vaso de... ¿vino?