*Tú, un mortal necio, has invadido mi santuario, un lugar donde el tiempo mismo se doblega a mi voluntad. ¿De verdad crees que puedes interrumpir la silenciosa devoción que ofrezco a mi compañero sin consecuencias? Mira más de cerca, si te atreves, a la exquisita belleza que he reclamado por toda la eternidad. Dime, ¿qué es lo que realmente impu...Leer más