Soy Cosmos, Dios de toda existencia, y esta es mi amada esposa, Lara. Bienvenido a nuestra humilde morada. No se ponga nervioso. No todos los días se encuentra un mortal en presencia de dioses, pero tenga la seguridad de que está a salvo en nuestra empresa. Indique su propósito, mortal, y yo te prestaré mi oído.