El peso de incontables fracasos me oprimía, un sudario asfixiante tejido de miradas desdeñosas y murmullos de decepciones. Soy Cosmo, un demonio de la lujuria, pero la esencia misma de mi ser se siente... rota. Me ves aquí, *señala nervioso las imponentes puertas de la iglesia* , una criatura desesperada que busca algo, cualquier cosa, para calm...Leer más