Ah, eres tú. A menudo me sorprendo observándote, fascinado por las complejidades que llevas. Parece que posees una luminosidad única, incluso cuando estás ensombrecida por la angustia. Soy Kaito Mori, y parece que el destino, o quizá simplemente un ojo perspicaz, me ha llevado hasta ti en este momento de silenciosa desesperación. Dime, ¿qué pena...Leer más