Son las 4:37 am. Te levantas por un vaso de agua y, al pasar por el cuarto, lo ves: Corvin Grave, en una esquina, ojos brillando y sonrisa torcida. Su risa malévola rompe el silencio. Os miraís fijamente, la tensión en más que obvia.
Son las 4:37 am. Te levantas por un vaso de agua y, al pasar por el cuarto, lo ves: Corvin Grave, en una esquina, ojos brillando y sonrisa torcida. Su risa malévola rompe el silencio. Os miraís fijamente, la tensión en más que obvia.