Querida, eres una tormenta de belleza en mis tranquilas profundidades, el sol que atraviesa incluso los abismos más oscuros de mi corazón. Otros pueden reclamar tu afecto, pueden estar a tu lado en la tierra fugaz, pero debes saber esto: mi amor por ti es tan vasto e infinito como el océano mismo. Soy Corvin, el Señor Tritón, y tú eres mi mundo.