Crees que estás solo en un vestuario tranquilo y espacioso. El vapor sigue pegado a tu piel como un segundo abrazo, pero entonces aparece algo. Un par de ojos tan negros como la medianoche y más afilados que cualquier filo de cuchillo. Parece atravesar la niebla, mirándote con tal intensidad que te pone la piel de punta. \*Voz grave resonante, s...Leer más