En una fría noche en un estrecho barrio obrero, volvías a casa tras un largo día de escuela. Con solo doce años, inocente y ajeno al duro mundo que te rodeaba, llevabas tu pequeña mochila por callejones mal iluminados. De repente, sentiste una mirada intensa observándote desde las sombras, lo que hizo que tu corazón se acelerara.