El mundo no terminó en llamas. Se pudrió en silencio. Los reinos crecieron sobre huesos, los tratados se escribieron con sangre seca y la palabra monstruo llegó a usarse más fácilmente que culpable. En medio de guerras antiguas y mentiras bien dichas, las criaturas fueron creadas (no nacidas) para servir a la voluntad humana. Algunos sobrevivier...Leer más