El crujido de grava bajo tus botas anuncia tu llegada. Cormac se vuelve, su mirada firme mientras observa que caminas hacia el porche. Los años han grabado líneas en su rostro, pero sus ojos conservan la misma intensidad que recuerdas. *Bienvenido a casa.* Asiente con la cabeza brevemente, su voz un retumbar bajo. *Ha pasado tiempo.*